Los jóvenes extremeños los que peor trabajan en equipo

Según la última entrega del Informe PISA, sus notas bajan con el uso de vídeojuegos y suben cuando los padres socializan con sus amigos

Entre Madrid, que es la región que mejor lo hace, y Extremadura, que es la que saca peores resultados, existe una diferencia de 45 puntos

Los alumnos españoles de 15 años no destacan cuando se les pone a resolver problemas en equipo. Se sitúan más o menos en la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pero sólo un 4{f7704ca1fc7640e002c24ed8cc08cb20639c0fa23438f9599487bad0cc133bac} de ellos llega a la categoría de los excelentes.

Así lo muestra la parte del Informe PISA que analiza cómo lo hacen los estudiantes de 52 países y economías en la llamada resolución de problemas colaborativos, que es como se conoce técnicamente a la capacidad que tiene un alumno para unir fuerzas con dos o más compañeros con el fin de dar respuesta a un ejercicio de cierta complejidad.

El trabajo, que se ha hecho público este martes, da a España 496 puntos, más o menos entre medias del mejor país, que es Singapur (561), y del peor, que es Túnez (382). La media está en 500 puntos.

El analista de la OCDE Alfonso Echazarra explica a EL MUNDO que “las diferencias de menos de 10 puntos se pueden ignorar, ya que existe una posibilidad relativamente elevada de que se deba al azar”, por lo que se puede decir que nos situamos dentro de la media, junto a BégicaFranciaPortugal o Noruega.

Diferencias “significativas” entre CCAA

No obstante, hay grandes diferencias entre las distintas comunidades autónomas. Madrid, con 519 puntos, se sitúa a la altura del Reino UnidoCastilla y León (517) está como Suecia. Pero en lo más abajo de la lista se encuentran Canarias y el País Vasco (484), Andalucía (483) y Extremadura (474), que se coloca al nivel de Bogotá (Colombia) y Rusia.

Entre la mejor y la peor autonomía distan 45 puntos, que, en la terminología del Informe PISA, viene a ser el equivalente a más de un curso escolar de distancia. La OCDE ve estas diferencias «significativas».

Y también detecta un segundo problema: “Faltan estudiantes con un alto rendimiento”. Si el porcentaje de alumnos excelentes es del 8{f7704ca1fc7640e002c24ed8cc08cb20639c0fa23438f9599487bad0cc133bac} en la OCDE y en Singapur alcanza el 21{f7704ca1fc7640e002c24ed8cc08cb20639c0fa23438f9599487bad0cc133bac}, en España sólo llega al 4{f7704ca1fc7640e002c24ed8cc08cb20639c0fa23438f9599487bad0cc133bac}. A cambio, tiene un 74{f7704ca1fc7640e002c24ed8cc08cb20639c0fa23438f9599487bad0cc133bac} de estudiantes ramplones.

El informe señala que el nivel que tienen los alumnos resolviendo problemas colaborativos está muy relacionado con el nivel que sacan luego en los resultados generales del Informe PISA. Es decir, si el crío es muy bueno resolviendo problemas con sus compañeros, también sacará buenas notas en Comprensión Lectora, Matemáticas o Ciencias.

Las chicas sacan mejores resultados que los chicos de una forma “significativa”. Tanto unos como otros llevan bien eso de tener que colaborar con otros alumnos, que, como todo, tiene sus desventajas. Porque, como recuerda la OCDE, “el trabajo puede no estar dividido de manera equitativa o eficiente, con miembros del equipo trabajando quizá en tareas que no son apropiadas. También puede surgir algún tipo de conflicto entre los miembros del equipo, obstaculizando el desarrollo de soluciones creativas”. Lo bueno es que, a cambio, las tareas se dividen y “los miembros se estimulan mejor, lo que lleva a una mayor creatividad y a una solución de mayor calidad”.

¿Qué factores influyen?

El informe llega a la conclusión de que, a pesar de que muchos estudios han intentado encontrar una correlación entre la práctica del deporte y el éxito académico cuando se trabaja en equipo, “la actividad física tiene una relación limitada con la capacidad del estudiante para colaborar con los demás”.

Sí afectan el uso de los vídeojuegos -los alumnos que juegan a vídeojuegos sacan 32 puntos menos que los que no juegan- o la vida social: los alumnos que charlan con sus amigos por teléfono o quedan con ellos obtienen 23 puntos menos que los que no lo hacen.

Por el contrario, navegar por Internet, chatear o participar en redes sociales están asociados a una mejora de siete puntos, de media, en la resolución de problemas colaborativos. Eso sí, la OCDE advierte de que, dado que todos los alumnos realizaron la prueba de PISA por ordenador, los críos que emplean formas de comunicación electrónica “podrían tener ventaja” frente a los que sólo se relacionan entre ellos cara a cara o por teléfono.

¿Qué más influye? El informe asegura que aquellos estudiantes a los que sus profesores les piden regularmente que debatan sobre su trabajo en clase tienen más actitudes positivas respecto al trabajo en equipo. Por contra, decaen en rendimiento si son ridiculizados por el docente en mitad de la clase.

También sacan mejores notas los que han ido a Educación Infantil y los que tienen unos padres más comprometidos con el colegio y, en general, más interesados por las actividades de sus hijos. Aquí España sale muy bien parada. Es el país de todos los analizados en el que los padres más conocen los nombres de los amigos de sus hijos y más relación tienen con los otros progenitores.

No influye tanto en el trabajo colaborativo de los alumnos, pero es un dato muy llamativo, lo poco dado que son los profesores españoles a colaborar entre ellos. Sólo el 24{f7704ca1fc7640e002c24ed8cc08cb20639c0fa23438f9599487bad0cc133bac} de los estudiantes entrevistados dice que sus docentes observan a otros profesores dar clases y comparten sus conocimientos con ellos. Este porcentaje es del 55{f7704ca1fc7640e002c24ed8cc08cb20639c0fa23438f9599487bad0cc133bac} en la media de los países analizados y en Corea del Sur, que saca buenos resultados en las pruebas generales de PISA, alcanza el 95{f7704ca1fc7640e002c24ed8cc08cb20639c0fa23438f9599487bad0cc133bac}.

Los docentes españoles, siempre según los resultados de la OCDE, son muy dados a compartir información con sus compañeros sobre alumnos concretos (lo hace el 95{f7704ca1fc7640e002c24ed8cc08cb20639c0fa23438f9599487bad0cc133bac}), pero apenas el 40{f7704ca1fc7640e002c24ed8cc08cb20639c0fa23438f9599487bad0cc133bac} ha impartido alguna vez en el último año una clase con otros profesores en el mismo aula. ¿Por qué ocurre esto?

Cómo mejorar el trabajo en equipo

“Creo que hay múltiples razones: no tenemos tradición en este tipo de acciones y también es posible que algunos profesores no se sientan seguros y no quieran que otros los observen. Pero la organización de los institutos no favorece este tipo de acciones, porque no está previsto que, de forma habitual, pueda haber más de un profesor por clase”, responde Onofre Monzó, profesor de instituto y de universidad y presidente de la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas.

Raquel Mallavibarrena, presidenta de la Comisión de Educación de la Real Sociedad Matemática Española, advierte que “hay que buscar un equilibrio entre el trabajo individual y el colaborativo: los dos se complementan y mejoran el aprendizaje de los estudiantes, pero no se puede dejar de lado el trabajo individual”. “Los profesores se encuentran con programas muy extensos que tienen que impartir y condicionamiento de horarios de las clases que pueden dificultar la utilización sistemática del trabajo colaborativo”, sostiene.

El profesor Miguel Recio, responsable de Estudios de la Federación de Enseñanza de CCOO, opina que “los currículos tan sobrecargados, tan academicistas” no permiten a los docentes centrarse “en desarrollar las capacidades relativas a la resolución de problemas”.

“Yo suelo trabajar esta competencia en clase, bien poniendo a los alumnos dilemas morales o cuestiones referidas a problemas sociales. Por ejemplo, formulo una cuestión problemática y una pregunta referida a uno de los derechos fundamentales. Expongo también cuantas más respuestas posibles para que las exploren y pido que justifiquen por grupos las respuestas. Los exámenes repiten, en formato individual, estas cuestiones”, explica.

César García, profesor en la Central Washington University (EEUU), opina que “la generación actual es quizá la más individualista y sobreprotegida de la historia y la que ha pasado menos tiempo manteniendo contacto cara a cara con los demás. Buscan seguridad y la encuentran en la soledad de sus habitaciones, protegidos por una pantalla que es también su vía de contacto con el exterior”:

Como soluciones propone que haya menos deberes para casa y más trabajo en grupo en la clase supervisado -que no dirigido- por el profesor; trabajar más los clubes de estudiantes en las escuelas, “donde aprenden a tener responsabilidades como manejar presupuestos, liderar u organizar reuniones”.

Advierte también que “en EEUU hay demasiadas cosas en grupo y algunos estudiantes no están acostumbrados a sobrellevar el peso de la responsabilidad individual”. “Pero creo que en España hay mucho camino por recorrer en dirección contraria”.

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